martes, 16 de julio de 2013

No me gusta el calor

    Sí, ya sé que se supone que aquí iba a hablar de las cosas que me gustan. Y sí, ya sé que normalmente se asocia el calor a múltiples placeres de la vida que también comparto: verano, piscina, playa, vacaciones, más horas de luz, helados...

   Pero es que yo pienso en calor y lo primero que se me viene a la mente es mi propia imagen con churretones de sudor cayéndome por la cara. Y aún peor, con las gafas resbalándose por la nariz, y, en mis peores pesadillas, con las pantorrillas llenas de raspones tras andar 10 kilómetros entre jaras y riscos varios (pero esto son historias campamentiles que no vienen a cuento). Y qué decir de esas noches encima de las sábanas dando vueltas y vueltas porque es imposible conciliar el sueño...

   En resumen, que el calor me desmadeja, me anula por completo, me "aplatana", y hace de mí un ser quejumbroso y nada agradable. Mi cuerpo no está hecho para el calor, sino para el frío, con  esas reservitas de grasa estratégicamente distribuidas (cada uno se consuela como quiere)

    Y para los que dicen que sin calor no existirían las cosas buenas del verano, ahí va eso: vacaciones en Hamburgo,  con unos absolutamente aceptables 25 grados, 16 o 17 horas de luz, posibilidad de helados a tutiplén, y a falta de piscina o playa, ¡barquito!


4 comentarios:

  1. ¡Me parto! (véase vínculo)

    Si me esperáis, con un poco de suerte aún pillo un vuelo y me acoplo.

    http://nosinunasonrisa.wordpress.com/2012/08/22/el-calor-lo-bueno-y-lo-malo-2/

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    1. Si es que el calor está claramente sobrevalorado... ;)

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  2. Acepto 28 grados como temperatura ideal, pero no bajo ni uno!

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    1. Vengaaaa, vaaaaale, aceptamos 28 como temperatura ideaaaaaaal

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